Hace seis meses, me senté frente al ordenador con una idea clara, una historia que llevaba dentro desde hace mucho tiempo. Sabía exactamente lo que quería contar, los personajes que me iban a acompañar y las emociones que quería transmitir. Sabía que esta historia no solo era especial para mí, sino que tenía el potencial de serlo para muchas otras personas.
Porque la Trilogía Mariposas no es solo una historia de amor, es un viaje por el primer amor, el miedo a crecer, las despedidas que duelen y las segundas oportunidades. Es un pedazo de mi vida camuflado entre páginas, con personajes que sienten, ríen, sufren y se equivocan, como todos nosotros.
Trilogía Mariposas
Cuando empecé a escribir, no me di cuenta de que este proyecto me iba a llevar mucho más lejos de lo que imaginaba. No solo estaba creando una historia, estaba reviviendo un montón de momentos, algunos dulces, otros dolorosos, pero todos reales de una forma u otra. Como siempre digo, la ficción tiene una magia increíble: puedes transformar la realidad en algo nuevo, jugar con los recuerdos y darles el giro que necesitas.

Sofía y Javi nacieron de ahí. De esas emociones tan auténticas que a veces duelen, de esos instantes que marcan un antes y un después en la vida. Sofía siente, duda, se ilusiona, se rompe y se reconstruye. Javi es ese misterio que todos hemos querido desvelar alguna vez, alguien que se protege tras una coraza, pero que cuando se abre, lo hace de verdad. Ellos dos, junto a Clara, Andrés y el resto de personajes, han sido mis compañeros de viaje durante estos meses.
Escribir esta trilogía ha sido un regalo. Me ha permitido recordar momentos que creía olvidados, revivir emociones que alguna vez sentí y, sobre todo, darle forma a una historia que necesitaba contar. He disfrutado cada capítulo, cada conversación, cada mirada entre los personajes. Me ha emocionado, me ha hecho reír y, en más de una ocasión, también me ha hecho llorar.
No voy a mentir: también ha habido momentos de bloqueo, de dudas, de preguntarme si lo que estaba escribiendo valía la pena. Pero cada vez que volvía a la historia, cada vez que leía un fragmento y sentía mariposas en el estómago, sabía que estaba en el camino correcto.
Ahora, con la trilogía casi lista para ver la luz, solo puedo decir que estoy feliz y agradecida. Feliz por haber dado vida a esta historia, y agradecida por todas las personas que han estado a mi lado en este proceso, apoyándome, animándome y creyendo en este proyecto tanto como yo.
Te invito a leerla
Espero que cuando leas la trilogía Mariposas, sientas un poquito de todo lo que yo sentí escribiéndola. Que te haga suspirar, que te remueva, que te emocione. Porque, al final, las historias que más nos marcan son aquellas que nos hacen sentir.
Y esta, sin duda, es una de ellas.
