Alejandra Ferrara

Escritora de novela romántica

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Mi rutina de escritura

Publicada el 02/14/202502/25/2025 por Alejandra Ferrara

La escritura es mi refugio, mi pasión y mi manera de darle sentido al mundo. Pero como toda pasión, requiere de disciplina, constancia y un entorno que me ayude a concentrarme y fluir con las palabras. A lo largo del tiempo, he desarrollado una rutina de escritura que me permite conectar con mi creatividad y hacer de la escritura un ritual casi sagrado.

El comienzo de mi rutina de escritura: yoga y serenidad

Para mí, empezar el día con una mente tranquila es fundamental. Por eso, antes de sentarme a escribir, practico yoga cada mañana. Esta rutina me ayuda a relajarme, estirar el cuerpo y despejar la mente de cualquier ruido que pueda interponerse entre yo y mis historias.

Después del yoga, disfruto de un desayuno equilibrado. Me gusta tomármelo con calma, siempre desayuno con música de fondo, mucha luz y saboreo cada bocado antes de preparar el ambiente en el que voy a sumergirme en mis palabras. No soy de café pero soy mucho de té matcha, y siempre me acompaña en esta primera parte de la mañana.

El momento de escribir: creando el ambiente perfecto

Una vez que estoy lista, me siento en mi escritorio, que ya se ha convertido en mi pequeño santuario de escritura. Enciendo una vela con aroma a vainilla, un detalle que para mí es esencial. El perfume suave y dulce de la vainilla me envuelve en una sensación de calidez y me ayuda a entrar en la atmósfera adecuada para escribir.

Siempre procuro tener flores, un ramillete pequeño, ¡me encanta la vida que dan!

La música es otra parte importante de mi rutina, pero siempre a un volumen muy bajo, casi como un susurro de fondo. Las baladas de los 80 suelen ser mi compañía perfecta. Tienen esa mezcla de nostalgia y emoción que me ayuda a conectar con las historias que estoy creando.

rutina de escritura

El detalle de las manos: una pequeña obsesión

Algo que no puede faltar en mi rutina es tener la manicura hecha. Puede sonar como un detalle menor, pero para mí es importante. Tengo un poco de TOC con que todo esté en orden y que no haya distracciones visuales o sensoriales. Ver mis manos cuidadas y sin imperfecciones me da tranquilidad y evita que mi atención se desvíe de lo realmente importante: las palabras.

El repaso de ideas: conectar con la inspiración previa

Antes de empezar a teclear, reviso mis notas en el móvil. Siempre que me viene una frase, una idea o una escena que podría encajar en mi historia, la anoto de inmediato. Revisar esas notas es un paso esencial porque muchas veces me traen de vuelta a momentos de inspiración genuina que no quiero perder.

La escritura en sí: fluir con las palabras

Con todo listo, empieza el verdadero trabajo. Intento escribir sin interrupciones, dejando que la historia tome el control y los personajes cobren vida en mis páginas. A veces, las palabras fluyen con facilidad, otras veces hay que pelearlas, me encanta buscar sinónimos para no estar usando siempre los mismos conceptos, pero me permito esos momentos de lucha porque sé que forman parte del proceso.

No me obsesiono con la perfección en el primer borrador. Escribo con el corazón y dejo que las revisiones vengan después. Mi meta diaria de palabras varía según el momento del libro en el que me encuentre, pero intento mantenerme constante para no perder el ritmo.

Las pausas: un respiro necesario

Aunque me sumerja en la historia, sé que tomar pequeños descansos es clave. A veces, una caminata cort con mi perrita, prepararme una infusión o simplemente cerrar los ojos unos minutos me ayuda a recargarme y a ver las cosas con una nueva perspectiva.

El cierre del día: evaluación y desconexión

Cuando siento que he avanzado lo suficiente, hago una pequeña evaluación mental de lo que he escrito. A veces releo fragmentos, otras veces simplemente lo dejo reposar para revisarlo con una mirada más fresca al día siguiente.

La escritura es un viaje constante, una conversación entre la imaginación y las palabras. Y mi rutina es mi forma de hacer que ese viaje sea más placentero, productivo y lleno de significado.

Así que aquí estoy, en mi rutina de escritura diaria, encendiendo mi vela de vainilla, dejando que las baladas de los 80 me envuelvan y confiando en que cada palabra que escribo me acerque un poco más a la historia que quiero contar.

Categoría: General

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